¡Por fin! Una receta de un postre típico de Asturias muy fácil de elaborar. Hay varias versiones de este dulce tan rico: unos lo rellenan solo de nuez, otros mezclan con avellana... En cuanto a la masa, lo mismo, unos la hacen de hojaldre, otros, como yo, hacemos esta otra que a continuación os detallo. También se da una doble posibilidad más: se pueden hornear o freír. Yo prefiero estas últimas. Allá vamos con mi receta:
INGREDIENTES:
(vamos a tomar como medida una tacita de café)
Para la masa:
1 taza pequeña de vino blanco
1/2 taza pequeña de aceite de girasol
1/2 taza pequeña de mantequilla derretida
1 yema
1 cucharadita de levadura en polvo
harina, la cantidad que nos lleve hasta que la masa no se nos pegue a las manos
un trozo de piel de limón
aceite de girasol para freír
Para el relleno:
1 taza de nuez molida (podemos mezclar un poco de avellana)
1/2 taza de azúcar (podemos utilizar el normal o azúcar glas)
1/2 taza de anís (o un poquito menos, depende de lo fuertes que os gusten)
ELABORACIÓN:
Lo primero que vamos a hacer es calentar el aceite friendo en él la piel de limón hasta que esté dorada. Entonces lo apartamos del fuego y lo dejamos enfriar. Una vez frío lo mezclamos con el vino blanco. Añadimos la mantequilla, la yema de huevo y la levadura y mezclamos bien. A continuación vamos añadiendo la harina y mezclando con las manos hasta obtener una masa manejable que no se pegue a ellas. La estiramos con el rollo de cocina y hacemos una bola. La tapamos con papel transparente y la guardamos en la nevera unas tres horas.
Una vez pasado ese tiempo estiramos la masa con el rollo y vamos cortando rectángulos. En una parte ponemos la mezcla de anís, nuez y azúcar y tapamos con la otra parte sellando los laterales con un tenedor para que no se escape el relleno al freír. Repetimos la operación hasta terminar la masa y el relleno.
Calentamos en una sartén el aceite y vamos friéndolas poco a poco, las sacamos y las pasamos por papel absorbente antes de rebozarlas en azúcar.