Hola de nuevo, perdonad el retraso pero últimamente he estado liada y no tenía tiempo ni de escribiros. Ya comenzamos las fiestas navideñas y qué mejor que centrarnos en algunos dulces típicos. Hoy os voy a mostrar cómo hacer unos polvorones muy sencillos y bastante ligeros, ya que no llevan manteca de cerdo. Vamos con la receta:
INGREDIENTES:
240 g de harina
60 g de almendra molida
100 g de margarina o mantequilla
100g de aceite de girasol
150 g de azúcar glas
una cucharadita de canela
(podéis sustituir los 100 g de mantequilla por aceite de girasol para hacer los polvorones un pelín más sanos o al revés si no tenéis problemas con las margarinas)
ELABORACIÓN:
Primero echamos la harina en una bandeja de horno forrada con papel vegetal y la tostamos un poquito a 160º. Hay que removerla de vez en cuando para que se tueste de manera homogénea. Después repetimos la operación con la almendra molida (cuidado, que al ser poquita tuesta muy rápido). Las mezclamos en una fuente y las dejamos enfriar completamente.
En otra fuente mezclamos la mantequilla (que tendremos a temperatura ambiente para poder trabajarla mejor) con el aceite y el azúcar glas. Batimos bien con unas varillas hasta que quede cremoso. Añadimos la canela a la mezcla de harina y almendra y removemos bien. Cuando esté todo integrado lo vamos echando a la mezcla de aceite y azúcar glas. Amasamos bien durante diez minutos al menos. Hacemos una bola con la masa y la dejamos reposar tapada con un un paño una media hora.
Una vez pasada la media hora trabajamos la masa con un rodillo de cocina estirándola con un grosor de unos dos centímetros (depende de cómo os gusten de gruesos). Mediante un cortapastas o un vaso vamos cortando la masa con la forma que deseéis. Los colocamos en una bandeja de horno forrada con papel vegetal y horneamos a 180º solo con calor por arriba unos diez minutos o hasta que observéis que se tuestan un poquito. Una vez hechos esperad a que enfríen para manipularlos.
Sugerencia de presentación: podéis bañarlos en chocolate, azúcar glas o simplemente dejarlos como están. Yo, esta vez, les he hecho unos adornos de chocolate con leche por encima. A ver qué os parecen...

























